Aina y la búsqueda del punto de equilibrio entre ingeniería y economía
En este post conoceremos el caso de Aina, estudiante del Máster Universitario en Ingeniería Industrial de la ETSEIB. El caso de Aina es destacable porque encontramos a una persona que ha aprendido a tomar decisiones con apertura de miras y sin renunciar a sus intereses.
La entrevista con Aina hace evidente que ha vivido con pasión su paso por el GTIAE. Igualmente, que disfruta del momento que ahora vive y que considera de manera comedida las oportunidades de futuro que tiene por delante, que son muchas.
El paso hacia el Máster Universitario en la ETSEIB
Aina comenzó el grado en el curso 2020-2021. Por lo tanto, es graduada de la tercera promoción del GTIAE. Ahora cursa el primer año del Máster en Ingeniería Industrial.
Al preguntarle cómo fue todo, Aina piensa unos instantes. Cuando acabas el grado se abren muchas opciones, incluso impresiona la situación en la que te encuentras. Reconoce que valoró dos opciones.
En primer lugar, empezar a hacer prácticas en alguna empresa que le pareciera profesionalmente atractiva y así iniciar su singladura por el mercado de trabajo. En segundo lugar, podía hacer el máster habilitante en la ETSEIB.
Por lo tanto, Aina tenía dudas de hacia dónde orientarse. Ahora bien, sí tiene una regla de oro que puso en práctica. Siempre le han dicho que se deben tomar las decisiones que te abran más puertas hacia lo que te gusta. En consecuencia, hizo el siguiente razonamiento. Para empezar, en el Máster se trabaja más la ingeniería como tal. Esto contrasta con que durante el grado se te prepara para ser ingeniera «en abstracto», no actúas como tal, como una ingeniera profesional.
Por lo tanto, decidió hacer el máster precisamente porque ofrece muchas posibilidades de futuro: programas de movilidad, dobles titulaciones y prácticas. Adicionalmente, en el mundo industrial no es lo mismo tener el máster que no tenerlo.
Y Aina aún amplía más su razonamiento para justificar su decisión. Especula que se podría preguntar porqué eligió GTIAE si, al final, acabará haciendo el Máster. Y ella misma se responde: la experiencia del GTIAE es muy diferente al Grado Ingeniería en Tecnologías Industriales (GETI), y el componente económico le encantó.
La opción por el GTIAE, pasión y razón
Preguntada sobre su interés por el GTIAE, Aina destaca que hizo el bachillerato científico. En el momento de escoger un grado, valoró varias opciones de los ámbitos científico y tecnológico. Ya había ido a las puertas abiertas del GETI y del GTIAE. La opción por el GTIAE le pareció más atractiva. ¿Por qué? Pues porque un grado de ingeniería como el GETI estaba muy centrado en la ingeniería y Aina tenía la curiosidad de ver otros campos del conocimiento. Por lo tanto, vio que en el GTIAE había más diversidad que en el GETI.
Confió en que esta elección le aportaría otra visión, más allá de la estricta ingeniería. Conocer el campo de la economía le pareció muy adecuado, y al mirar el plan de estudios le pareció súper interesante. Y que fuera en inglés también le resultó muy atractivo. Tenía un buen nivel y se veía capaz. Fue, en definitiva, una decisión tomada desde la pasión y la razón.
Los años del GTIAE y la mirada atrás
Preguntada por los rasgos característicos del GTIAE, afirma que la clave es que te deben interesar la ingeniería y la economía a la vez. Si es así, disfrutas. Aina hace explícitos los rasgos diferenciales del GTIAE:
- En la UPC no encuentras el mismo perfil de profesor que en la UPF. Tener acceso a estos dos campos del conocimiento es un privilegio y una oportunidad muy grande.
- En términos de organización académica, las dos materias académicas (ingeniería y análisis económico) están magníficamente intercaladas.
- También es clave conocer a la gente que tienes alrededor, a los compañeros y compañeras de clase. Con ellas y ellos estás cada día durante tres años (el cuarto año cada uno ya va más a la suya). Se crea un sentimiento de clase que te permite consolidar el grupo y establecer conexiones o compartir los apuntes. Haces piña y te ayudas.
- Además, nos comunicábamos con el profesorado conjuntamente como clase y todo se puede gestionar más fácilmente. Eso le ha gustado mucho, hacerlo todo juntos. Igualmente, valora que han tenido un claro apoyo de la ETSEIB y de la Facultad de Economía y Empresa de la UPF.
En definitiva, ahora mira atrás y se siente satisfecha cuando escucha las noticias relacionadas con el ámbito económico y las entiende mejor. En definitiva, el grado lo ha disfrutado mucho.
La consultoría: el equilibrio entre ingeniería y economía
Comenzó el máster en septiembre 2024 y en febrero de 2025 comenzó las prácticas en IDOM, una consultora de ingeniería en Cornellà de Llobregat. Hace prácticas en el área de Estrategia y Operaciones y está muy contenta.
Aina valora que durante el grado se ven asignaturas esencialmente diferentes, y que cuesta ver la relación entre ingeniería y economía. Pero haciendo las prácticas ha entendido que no hay ingeniería sin economía y, al mismo tiempo, la economía permite que la ingeniería avance. Ambas disciplinas se necesitan entre sí. Se estudian por separado, pero en la vida real van de la mano.
Sin embargo, ejerciendo de consultora Aina no trabaja de ingeniera, pero sí con la industria y se relaciona con perfiles profesionales de ingeniería. Valora que la consultoría es el punto medio que asesora a industrias y empresas concretas con una visión holística para alcanzar sus objetivos. Por lo tanto, combina continuamente las dos disciplinas. Y muchos ingenieros acaban estudiando economía y gestión, una vez graduados.
En definitiva, durante el grado y las prácticas se entiende progresivamente cuál es la relación entre los dos campos del conocimiento.
Los próximos años inmediatos
Para terminar, Aina valora que cuando empiezas a trabajar también se te abre otro mundo. Para el año que viene le han dado una plaza de movilidad a una universidad cerca de París. Allí, hará un máster en gestión, que es lo que le gusta.
El futuro inmediato es acabar bien el curso. Lógicamente, con las prácticas va muy atareada. Si todo va bien, los próximos dos años estudiará en París. Y posteriormente, le gustaría trabajar en gestión de proyectos en el ámbito industrial. En definitiva, no quiere perder la compatibilidad entre la ingeniería, la gestión y la economía.
¡Aina, muchas gracias por tu testimonio y por ilustrar la amplitud de oportunidades que abre el GTIAE!